Aprender jugando: los beneficios de enseñar inglés a través del juego y la creatividad
Resumen del artículo
«What are we playing today?» pregunto antes de que suene el primer timbre. Ocho pares de ojos me miran con esa mezcla de expectativa y picardía que solo tienen los niños de siete años cuando saben que viene algo bueno. Sobre la mesa hay tarjetas con imágenes de animales, una pelota de tenis y un cronómetro. «Animals!» grita uno de ellos señalando las tarjetas. «A game, a game!» añade otra pequeña aplaudiendo.
«Can I go first?» escucho ya antes de que haya terminado de explicar las reglas. Me sorprende darme cuenta de que ha usado la estructura correcta de forma completamente espontánea, la misma que llevamos dos semanas repitiendo. Solo que ahora no lo dice porque toca, sino porque lo necesita de verdad. Esa es exactamente la diferencia.
En Equipo Idiomas, intentamos que en nuestra academia de inglés en A Coruña, todos los días los niños aprendan inglés de esta manera: jugando, creando, moviéndose y, sobre todo, necesitando el idioma para algo real. No para pasar un examen. Para ganar la partida, pedir su turno o describir un animal antes de que se acabe el tiempo.
El juego y el aprendizaje del inglés van de la mano
El juego no es una recompensa al final de la clase. Es la clase. Esta es la premisa sobre la que se construye el método de Equipo Idiomas y, detrás de ella, hay décadas de investigación en neurociencia y pedagogía que la respaldan.
Cuando un niño aprende una palabra nueva dentro de un juego —digamos, «elephant» mientras intenta imitar cómo camina uno— su cerebro no solo procesa el sonido de esa palabra. La codifica también a través del movimiento, la risa, la imagen visual del animal y la interacción con sus compañeros. Esta codificación multisensorial hace que el vocabulario sea mucho más fácil de recuperar porque está almacenado en varios sistemas de memoria a la vez (Rinne et al., 2011).
Comparado con memorizar una lista de palabras —que activa principalmente la memoria verbal— el aprendizaje a través del juego pone a trabajar simultáneamente el lenguaje, la memoria episódica, el sistema motor y las redes sociales del cerebro. Es como guardar un archivo en cinco carpetas diferentes: mucho más difícil de perder.
Menos ansiedad, más confianza
¿Por qué el juego reduce el miedo al inglés?
Uno de los mayores obstáculos para aprender un idioma no es gramatical. Es emocional. El miedo a equivocarse, a hacer el ridículo o a «no ser suficientemente bueno» puede bloquear completamente la adquisición de una lengua, incluso en niños pequeños.
Las actividades lúdicas actúan como un regulador emocional natural. Cuando un niño está concentrado en cómo mover su ficha o en adivinar la palabra que está gesticulando su compañero, el inglés deja de ser el objetivo y se convierte en el medio. Y cuando el idioma es solo una herramienta para conseguir algo divertido, el miedo a usarlo incorrectamente desaparece casi por completo (Fancourt et al., 2019).
En nuestra experiencia en Equipo Idiomas, los alumnos que más rápido pierden la vergüenza no son necesariamente los más «listos». Son los que más se han reído en clase. La risa y el juego crean un entorno seguro donde equivocarse forma parte de la dinámica, no es un fracaso sino una jugada más.
¿Quieres que tus hijos aprendan mientras se divierten?
¡Aprender inglés nunca había sido tan divertido!
Lo que ocurre en el cerebro de un niño cuando aprende inglés jugando
Durante un juego en inglés, el flujo de aprendizaje activa un proceso que los investigadores llaman «transferencia entre sistemas de significado». En términos sencillos: la información entra al cerebro por varios caminos a la vez, lo que facilita que se quede grabada de forma duradera.
Tomemos un juego sencillo de vocabulario de animales como el que describía al principio. Para participar, el niño necesita:
Cada uno de estos pasos activa una red cerebral diferente. El resultado es que la palabra «penguin» no queda guardada como una entrada de diccionario, sino como una experiencia completa: el sonido de las risas, el recuerdo de cómo imitó caminando a un pingüino y el orgullo de haber acertado.
El movimiento y el lenguaje comparten redes cerebrales
Uno de los hallazgos más interesantes de la neurociencia del aprendizaje es que el lenguaje y el movimiento no son sistemas independientes en el cerebro. Comparten estructuras como la corteza sensoriomotora y el cerebelo, lo que explica por qué mover el cuerpo mientras se aprende una palabra nueva ayuda a retenerla.
Esta idea tiene un nombre: «embodied learning» o aprendizaje encarnado. Y es la razón por la que en Equipo Idiomas no pedimos a los alumnos que se queden sentados repitiendo frases hasta memorizarlas. Les hacemos jugar al escondite en inglés, montar piezas mientras dan instrucciones a sus compañeros o actuar pequeñas escenas sin poder usar el español.
Un niño que dice «Jump!» mientras salta tiene muchas más probabilidades de recordar ese verbo la semana siguiente que uno que lo ha copiado diez veces en un cuaderno. No porque sea más inteligente, sino porque su cerebro lo ha procesado de una forma mucho más completa.
En casa también se puede:
¿Cómo prolongar el aprendizaje más allá de la clase?
Lo mejor del aprendizaje a través del juego es que no necesita un aula. Con unos dados, unas tarjetas, una pelota o simplemente la mesa de la cocina se pueden crear momentos de práctica del inglés que refuercen lo que se trabaja en clase.
Algunas ideas sencillas para familias de A Coruña y de cualquier parte:
No hace falta hablar inglés perfectamente para hacer esto. Hace falta curiosidad, constancia y ganas de compartir ese proceso con tus hijos.
En Equipo Idiomas sabemos que, con un juego bien elegido y un poco de imaginación, aprender inglés puede dejar de sentirse como una obligación y empezar a convertirse en algo que los niños esperan con ganas cada semana. Porque cuando aprendes riendo, lo que aprendes se queda.
¿Quieres que tu hijo aprenda inglés jugando en A Coruña?
En Equipo Idiomas creemos que la mejor forma de aprender un idioma es necesitarlo de verdad: para ganar un juego, entender una historia o conectar con otros niños. Por eso todas nuestras clases están diseñadas alrededor del juego, la creatividad y la interacción.
Laura lleva años trabajando con niños y jóvenes de 6 a 18 años en A Coruña y ha comprobado de primera mano cómo cambia la actitud de un alumno cuando el inglés deja de ser una asignatura y se convierte en una herramienta para pasarlo bien.
Si quieres conocer cómo trabajamos, puedes:
¡Te esperamos!

